El cine es un espacio de identificación, de educación, de industria y de arte. Y todo eso, está dentro de este blog.

jueves, 30 de junio de 2011

"Los Grandes del Cine" Sexta Entrega: Clint Eastwood Parte 2

Ver Parte 1
En 1995 llega “Los Puentes de Madison” y su colaboración con Meryl Streep se nos quedaría grabada en la memoria desde entonces. Basado en una novelita menor, Eastwood logra recrear este mundo interno y sutil de una ama de casa que ha abandonado sus sueños y se encontró en el medio de la nada. La llegada de un extraño que la pone en contacto con la mujer que pudo haber sido y el desencanto de sus hijos al descubrir que su madre no era esta figura de perfección, valores e inmaculada que ellos creían. La película toca varios temas cercanos con una delicadeza y romanticismo que la hace una pieza fundamental del cine.
Por favor, no perderse la música que es épica en su nostalgia y la fotografía que va desde una pradera mientras se hace un picnic a un arroyo a penas alumbrado por los faroles de un auto.
En el 2003 llegaría “Río Místico”. Cualquiera que la haya visto sabe que su genialidad está por un lado en los escenarios oscuros que ni siquiera los días son claros y si lo son parecen hasta quemar la película y por otro en cómo hacen que la tensión vaya creciendo en forma de espiral.
A partir de tres personajes oscuros y con un pasado común que los ha marcado pero ha dejado una sola víctima, presentan una marca imborrable. El tema parece olvidado pero se lo retoma de una forma dolorosa y amarga. Sean Penn encarga a un cuasi mafioso que se maneja en un barrio pequeño, pero del que es el rey, Kevin Bacon (brillante en su interpretación) es un policía y Tim Robbins es un pobre infeliz que está casado con la prima de la mujer de Penn y por eso tiene trabajo. Laura Linney está espectacular en su interpretación de la mujer abnegada, de la piedra que sostiene a Sean. Con actuaciones que te sacan el aliento y unas pistas del desenlace que las dejás pasar por alto, Río Místico puede sacarte la alegría por un buen rato.
Un año más tarde volvería a presentarnos una obra maestra con “Millon Dollar Baby”. Si bien durante la primera mitad uno cree que está viendo un remake de rocky, termina llevando a niveles extremos de dramatismo y la sensación de sacrificio y de no perdón impregna a todo el relato. Para no perdérselo.
Después de haber conseguido reconocimientos múltiples por la película anterior se metió de lleno en un proyecto ambicioso: filmar el mismo conflicto bélico desde los dos ángulos y en los idiomas que correspondían. Así llegaron “Banderas de nuestros padres” y “Las cartas de Iwo Jima”.
“Banderas de nuestros Padres” es el punto de vista estadounidense del conflicto bélico pero que tampoco es el núcleo de la historia. El que intenta ver una película de guerra no estoy segura de que salga satisfecho de esto. En realidad lo que narra son las miles de consecuencias del conflicto de Iwo Jima, en las que unos tienen que poner la vida, otras los hijos y el heroísmo sale de las páginas de la novela y llega a pegarles una cachetada porque pide sangre.
Me gustó la decisión de no llamar a grandes actores, la idea era plantear la sensación de los héroes anónimos, de los que los países se aprovechan en cuanto les sirven de propaganda pero que luego terminan en algún cajón. La verdad es que es buena si uno la separa de “Las Cartas…”. Como no es así, es una película digna pero a la que le faltan las vueltas de tuerca de las otras.
El punto de vista japonés lo que hace es plantear la otra cara de la moneda, la idea de tener que proteger las barreras y la tierra pase lo que pase. Para ello utiliza como mediador al General Tadamichi Kuribayashi (el genial Ken Watanabe), conoceremos sus miedos, su pelotón, los muchachos que están poniendo el cuerpo y alma en este enfrentamiento. El romanticismo de estas cartas, la cruda visión de la guerra hace que Eastwood detrás de cámara no ayude al espectador a regalarle ni una forma de digerir mejor lo que está viendo.
En el 2008 optó por otro proyecto difícil “El Sustituto”. Basado en una historia real, cuenta el caso de una mujer en la piel de Angelina Jolie (extraña opción pero realmente cumple muy bien su rol) a la que le secuestran el hijo y la policía lo soluciona dándole un chico que ella jura no es el de ella. A tal punto que es Jolie quien termina en un hospital psiquiátrico.
El film presenta personajes variados y sus principios y moral también son un cambalache, pero que funcionan dándole realidad al ambiente, haciendo que ella sufra aún más y que el resto parezca más cotidiano ya que uno puede relacionarse sólo con aquello que conoce y es en eso en dónde, a criterio personal, Eastwood da en la tecla.
Termino este post con la última participación en pantalla de Eastwood que también dirigió. A partir de este film, dijo haber colgado los guantes (puede ser el sombrero si uno tiene en cuenta su pasado vaquero).
Gran Torino cuenda la historia de un ex militar, xenófobo que es vecino de una familia de asiáticos que son víctimas de un hecho violento del que él es testigo y decide tomar parte de ello. Fue tan acertado el momento, en el que todo Estados Unidos estaba paranoico, que transformó un hecho doloroso como el atentado de las Torres Gemelas en algo absolutamente cerrado y ciego que creo que ayudó a su impacto y al mensaje que quería transmitir. En la piel del personaje más asqueroso que ha interpretado, nos deja un análisis del mundo en el que vivimos que es mucho más crudo que cualquiera.
Gracias por tanto cine.

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