El cine es un espacio de identificación, de educación, de industria y de arte. Y todo eso, está dentro de este blog.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Historias de Buenos Aires 3: no hay división entre ficción y realidad

Considerando que estoy en Corrientes dándole la bienvenida a mi nueva sobrina Cata, hoy me voy a tomar la licencia de contar algo que pasó en esta ciudad, pero considerando los integrantes, también pudo pasar en Buenos Aires o el cualquier otro lado.  


En junio se casaba una gran amiga de mi hermana con la que compartimos muchos viajes y momentos así que la siento muy amiga mía también. Con esa excusa, de repente la casa de mis papás estaba llena de nosotras (somos tres hermanas y éramos más dos sobrinas) pintándonos las uñas, hablando de qué ponernos y las niñas dando vueltas. En determinado momento Emma, que es el amor de mi vida indiscutido, comenta lo mucho que le gusta La Novicia Rebelde.


Para que ustedes entiendan el impacto que fue para nuestro corazón y cómo nos llenó de amor sabiendo que alguien va a seguir nuestro legado, tienen que pensar que las tres nos pasamos el 90% de nuestra vida jugando Barbies y mirando pelis y esa era una de nuestras favoritas. Nos sabíamos todas las canciones, los nazis hasta nos parecían simpáticos y todas estábamos enamoradas del Capitán Von Trapp. Cuando jugábamos a algo, peleábamos por quién se llamaba María (hasta el próximo nombre de moda que las tres queríamos). De verdad que es muy fuerte su influencia.


Entonces llega esta petisa a querer darnos cátedra a nosotras de lo que es amar esta peli. Con su madre, mi hermana, nos pusimos a cantar las canciones a los gritos y bailar alrededor de la mesa (con toda la falta de gracia que se pueden imaginar) volviendo de nuevo a ser esas nenitas bastante tontas y fantasiosas que no paraban de jugar. Emma, lógico, iba atrás nuestro en un clímax de fantasía imparable gritando de felicidad atrás nuestro.

Su padre, horrorizado, agarró a Olivia y la arrancó de la escena pensando que así podría salvarla (no sabe que con el tiempo también lograremos pudrirle el cerebro) y mi novio estupefacto ante la escena sólo me pudo decir "mirá que yo no firmé nada todavía" y yo le contesté "When the dog bites, when the bee stings, when I'm feeling sand, I simply remember my favourite things and then I don't feel so bad".

¿Qué películas los transportan a la infancia? ¡Feliz fin de semana! 

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